jueves, 15 de mayo de 2014

Diariamente, mensualmente, anualmente

Se levantaba, se duchaba, se cambiaba, se lavaba los dientes, tomaba sus cosas y se iba a trabajar. El tiempo estimado de llegada a su oficina era de 25 minutos. Pero mientras el tráfico aumentaba, puesto que la ciudad colapsaba por la enorme cantidad de autos, su llegada a la oficina se ralentizaba.

Para intentar minimizar ello se había instalado una gran cantidad de semáforos, algunos sin sentido pues en una avenida de 30 cuadras, tener un semáforo cada 3 es medianamente cuestionable, más aún cuando estos no están sincronizados. Entonces cada 3 cuadras le tocaba un semáforo en rojo. 

Como acto de supervivencia Dario se había acostumbrado a pensar como taxista. Debía ver mas allá de lo evidente, como León-O de los Thundercats. Intentaba infiltrarse por calles aledañas que le dieran la posibilidad de avanzar mas rápido. Mayoritariamente la apuesta le salía ganadora. Pero había otras veces que el tiro le salía por la culata y se metía en un nudo del cual debía salir con paciencia (y en retroceso).

martes, 15 de abril de 2014

Corre lola, corre

Todavía no estaba de moda cuando empecé a los 22 años. No porque tuviera ganas sino por necesidad, ya que mis fines de semana eran muy movidos.  Salía como mínimo los viernes y sábados hasta el desayuno en la tia veneno de turno o en el hiperfamoso  Campeon de la Av. Aviación, donde a partir de las 4 am tenias que hacer cola para comerte un muy sospechoso sánguche bañado en salsas que ni con 5 servilletas te salvabas de ahogarte en ellas y apuntillado con corteza frita de papa, que le llamaban dulcemente “papitas al hilo”, pero en realidad era sólo hilo pero nada de papitas.

Las madrugadas mas delicadas iba uno a saber como terminaba comiendo los tacos con frejoles en la carcochita (con aceite extra usado por décima vez en la última media hora). Otros avezados preferían enterrar pico en el caldo de gallina 24 horas de la av. Aramburú.

miércoles, 9 de abril de 2014

La Sombra ...... 2 parte


Tal había sido mi sugestión causada por el temor hacia aquellos sueños que estaba estigmatizando. Los montones de paja que habia visto en mi cama eran en realidad restos de los papeles y cajas de los regalos de cumpleaños y que habían pasado desapercibidos hasta esa mañana. 

Aun sabiendo que era algo que sólo estaba imaginación, sentía temor de volver a soñar con eso.  La causa era irracional, pero el miedo era real. Como los miedos que puedes tener ahora. Si piensas y los analizas seguro que te darás cuenta que no tienen fundamento, que es algo ridículo. Pero dan miedo y eso es lo que finalmente cuenta. Y además acababa de cumplir 7 años.

martes, 1 de abril de 2014

La Sombra ... (1a parte)

Empezó cuando tenia 6  años. Vivíamos en una casa que quedaba en una esquina del distrito de San Miguel. Entrando estaba el garaje que, cuando no estaban los autos, lo utilizábamos literalmente como campo de batalla en el que con mis hermanos y primos, nos sumíamos por horas en combates sangrientos de matagente, 7 pecados, carnavales, guerra de lanzachapas, escondidas, chapadas y etc. 

A mano derecha había un jardín con un santuario para la virgen María en la esquina y una pequeña farola negra en medio, que cuando se encendía por las noches daba la impresión de estar en un pequeño parque de la época en la que los automóviles eran una utopía. Sobre la izquierda había una escalera que llevaba al segundo piso, donde vivian mis abuelos. La particularidad de esa casa era que físicamente parecía una sola, pero en realidad eran 2 departamentos que compartían garaje y jardin.


miércoles, 19 de marzo de 2014

Mi Beach Bar

La campana del recreo era sinónimo de felicidad. 15 minutos antes, avisados por algún reloj metido de contrabando, porque teníamos prohibido llevar reloj al colegio, entre tantas otras cosas; y mientras la profesora se esforzaba por hacernos creer que un señor llamado Alfonso Ugarte convenció a su caballo para que se tiren juntos por el morro de Arica porque querian mas a una bandera de trapo que a su propia vida;  uno de nosotros ya estaba haciendo la lista de los equipos que se enfrentarían en una nueva versión de la final cotidiana del mundial de fulbito del recreo.

Al sonar la campana salíamos disparados al patio a jugar con una pelota de trapo. Si, de trapo, ya que nadie se atrevía a llevar la pelota nueva que le habían regalado pues los grandotes de quinto de secundaria nos la quitaban y después de camotearnos un rato se la llevaban a su casa con total impunidad. Asi que una media vieja con papeles dentro fungía de “Brazuca”.

miércoles, 12 de marzo de 2014

De bicis y bares


Sabes que hacer un sábado de verano en Lima cuando la mayoría de tus amigos están en la playa?. 

El sábado pasado no tenia nada que hacer. Así que por la mañana saqué la bicicleta, pero no para pasear, sino con la intención de regresar con la rodilla raspada o el short roto, como cuando eras chibolo y te lanzabas a hacer saltos como si la superficie en la que caes fuera de goma. Es adictiva la sensación de libertad que da subirte a la bicicleta y acelerar al máximo sintiendo el aire en tu cara. O sino, la clásica manejada sin manos balanceandote con los brazos para mantener el equilibrio. Todo ello escuchando buena música, un clásico de Bobby Marley para mi y para ti la música que prefieras. Y de yapa, liberas endorfinas, que mas?

miércoles, 5 de marzo de 2014

Algún dia

Cuantas veces te has dicho a ti mismo “algún dia lo voy a hacer"?. Sabes que se te van acabando los días no? y probablemente no llegues a hacer todas esas cosas que quieres hacer “algun dia” por falta de tiempo o porque en verdad arrugas de hacer algo nuevo y vas poniéndote excusas.

Cuantas cosas te faltan por hacer si quiera una vez en la vida? Miles!. Alguna vez te has quedado mirando o pensando en algo que nunca has hecho? Como cuando el chavo del 8 se quedaba mirando a Patty o como cuando veía como Quico comia su tarta de jamón sin él poder darle un mordisco?

Sentimos que vamos a vivir para siempre, aunque sepamos que no es asi y por ello vamos postergando cosas que quisiéramos  hacer o que nunca hemos hecho, porque estamos ocupados siguiendo con nuestra rutina diaria y pensamos que asi estamos bien, sin cambios, tranquilos, dentro de nuestra zona de confort.  Pero cuando haces algo por primera vez, se siente alucinante.