domingo, 24 de marzo de 2019

Al final el mamón del ford fiesta blanco y el jersey amarillo voy a ser yo

Cuando llegaba no miraba a los ojos,  se entretenía con lo que tenía que hacer, con sus audífonos que rompen el silencio con música electrónica.

Su pelo castaño lacio cae encima de sus hombros, sus ojos redondos con pestañas largas, te hacen ver a un hermoso ángel con capacidad de inferir placer tan sólo con su sonrisa angelical, que sólo la muestra cuando le digo un bonito hola.

-                                 - Que buena playa, estás bronceadita
-                               -   Jajaja si, estuve en Punta Hermosa el fin de semana
-                              -  Que rico, que tal lo pasaste?
-                              -  Bien, en playa blanca en el día y en la noche nos fuimos a una fiesta.
-                             -  Con quien estuviste?
-                             - Con unas amigas y mi novio
-          
El proyecto lo trabajamos de forma semipresencial, nos juntamos 2 veces por semana y luego gestionamos el avance a distancia gracias a la maravilla del internet.

No me costó mucho soltarle confianza, fue preguntarle por sus tatuajes, sus fds y hablarle de música, para que se suelte. Especialmente bonito es el tatuaje que tiene en la muñeca con su firma. La falta de confianza inicial se convirtió, en pocas semanas en confianza absurda, al punto que ya me dice flaco o cabezón.

Me encanta como se viste, no tiene intención de verse más bonita a través de la ropa o maquillaje. Claro que no lo necesita. Va en jeans y zapatillas, pero se le ve superlinda. Con el viejo truco de jugar con su pelo de rato en rato me deja alucinado. Intento hacerme el loco o el duro, pero por dentro estoy que me derrito, mala señal para el proyecto. Y para el novio.

domingo, 10 de marzo de 2019

Conversaciones con mi búho



Yo mono (m) : Yo no necesito mejorar como persona, yo estoy muy bien, tengo todas las respuestas para lo que necesito y soy un amor de persona, sin carencias ni debilidades. Si nuestra sociedad no se ha desarrollado lo mínimo necesario, se debe desde luego, a culpa de otros, nunca mía.  Yo soy listo y tengo todo lo que necesito.

Pero ¿qué es lo que yo necesito?

     1)    Un par de zapatillas o un perfume que no me hacen real falta pero me hacen ver bien bonito, y es barato, cuestan sólo S/.300.

     Yo Búho (b):  Hola Daniel, soy tu último nivel de consciencia, y antes que me termines matando por vivir en cruise control, te voy a susurrar algunas cosas:

    Tal vez te sirva para creer que te ves bien bonito y para aparentar mucho, subcortical forma de alimentar superficialmente tu autoestima,  pero de esto último no te das cuenta porque estás mirando taradamente tus zapatillas,  o tal vez, si te das cuenta pero no te interesa trabajarlo de manera profunda, porque piensas "así soy y así me quieren y si no, ahí está la puerta"

Total, es más fácil comprar otro par de zapatillas que te alegrarán la vida por unos cuantos días más, ojalá hasta fin de mes, cuando apuntales nuevamente tu tarjeta de crédito hacia una nueva inyección de superficial felicidad.

   

domingo, 3 de marzo de 2019

Un día en el gimnasio


No me gustan las multitudes, por eso no me gusta cuando el gimnasio está lleno. Es que la sensación de no poder moverme a voluntad o sentir invadido mi espacio. Pero lo que más joroba, son los que van al gimnasio porque al parecer los botan de su casa.

Está el que va al gimnasio a ver Netflix el muy hijueputa. Se sienta en las máquinas a ver Luis Miguel el muy cabrón, ocupando sitio innecesariamente, totalmente desatendido de lo que sucede  a su alrededor, y cuando le pides la máquina, por estar con los audífonos y con la mente en la luna, se demora en darse cuenta que le estás hablando y luego te mira a una velocidad absurdamente lenta.

 No me jodas chaval, si te botan de tu casa, ándate al parque a ver Luis Miguel. Encima, en lugar de llevar su botella de agua, lleva su coca cola para acompañar el muy pendejo. Ya en esas, le faltará poco para ir al gimnasio con canchita y hot dog. Da ganas de ir por detrás, quitarle los audífonos rápidamente y gritarle : despierta!!

Se pegaría un salto hasta el techo. Pelao.

domingo, 17 de febrero de 2019

Una ciudad de 4 pisos


Estuve meses intentando ubicar piso por internet antes de ir, pero la cruda realidad me hizo reservar un hotel por 1 semana. El flujo de encontrar piso se hace básicamente en persona, la gente quiere conocer directamente al inquilino, asi que mis intentos por hacerlo por videollamada fueron infructuosos.

Mi segunda candidez fue pensar que luego de 1 semana en un hotel, iba a encontrar piso.  Jajajaja se burló la realidad de mi.

Lo único bueno del hotel eran su ubicación y la recepcionista argentina.  Aunque como no conocía la ciudad, sólo iba del hotel a la escuela y de ahí salía a caminar como si estuviese atado al mismo con una cuerda de unos 300 metros de longitud. Salia, caminaba un poco y decía, ya hasta aquí está bien, y volvía por sobre mis mismos pasos.

Buscaba piso por internet, llamaba, escribía, vi un par pero quedó en nada. Tuve que sacar un piso en Airbnb por 2 semanas.

Estaba a 3 cuadras de la Sagrada Familia, mi compañero de piso era Jose María Tarragó, un tio de unos 70 años que iba solo por la vida, no tenía a nadie, por lo que rápidamente nos encariñamos mutuamente. Me contaba sus historias de amores intensos en Marruecos, Italia, Panamá, India y etc. Era un don juan que tenía historias por todo el mundo.

En ese momento,  me contó, se estaba trabajando a “una chavalilla de 45 añitos”. 

domingo, 10 de febrero de 2019

Si fue más que un hasta luego

Cuando se cerró la puerta del ascensor me di cuenta que tal vez nunca más iba a estar ahí. Mientras bajaba hasta el sótano con mis 2 maletas bien cargadas, sentía un nudo en la garganta muy amargo que no me dejaba hablar.

Ella me apretaba la mano muy fuerte mientras me decía lo lindo que iba a ser cuando ella vaya, que íbamos a conocer mucho y viajaríamos a París y Roma. Con la mirada perdida en las maletas, no atinaba a responder.

Mientras miraba por la ventana las últimas imágenes melancólicas de la ciudad, sentía que quería bajarme del carro para perder el vuelo y decirle que mejor nos íbamos el fin de semana a la playa, a hacer parrilla y tomar chilcanos, como tantísimas veces.

Esperando la hora del vuelo en el food court del aeropuerto, me conversaba de lo traviesos que eran sus perritos, con la finalidad que se me vaya la tristeza. Yo sólo le sonreía, intentando no llorar. No comí nada de lo que me pedí, no tenía hambre.

Nunca me han gustado las despedidas, y ahora tenia que hacerlo de la persona que más quería, en teoría momentáneamente.

Nos despedimos en la puerta de la zona de embarque, nos abrazamos fuerte

-                - Te quiero
-                -  Yo también

domingo, 3 de febrero de 2019

El halcón y la cotorrita

Los halcones son aves de presa conocidos por su eficacia en la caza y sus fabulosas habilidades de vuelo basadas en su velocidad y vista privilegiada, que le permite visualizar a su presa desde largas distancias.

El héroe de nuestra historia es Falco, un halcón valiente, grande y poderoso, que cuando visualiza una presa, inicia una persecución implacable que normalmente termina ganando, devorando a su presa con ganas, e incluso la presa con placer de estar siendo comida por Falco.

Aquella vez, hace muchos años, Falco divisó una presa sabrosa y deliciosa. Se lanzó en picada para capturarla y comérsela, pero la presa tuvo la pericia, adquirida por la experiencia de muchos ataques previos, de realizar un escape estratégico.

La persecución fue larga y sentida, durante varias lunas con sus días. Luego de algún tiempo, Falco se dio cuenta que para capturarla, tenía que cambiar de estrategia, así que decidió acercarse de otra manera, menos depredador y más estratégico.

domingo, 27 de enero de 2019

Cuando dominas la pasión

Cuando pasé a recogerla, estaba esperándome sentada en la silla del guardian de la casa en la que se estaba quedando. La falda corta hacía que se le vieran las piernas cruzadas bien bronceadas, firmes y duras como siempre. La sensualidad femenina es innata en ella, a tal punto que el roble más firme se puede tambalear como un débil helecho.

Cuando subió al carro, nos miramos sonriendo un rato sin decir nada, como escudriñando aquello que por mucho tiempo que haya pasado, sabes que en parte sigue siendo tuyo. Esa complicidad de tantas aventuras inocentes y perversas marcadas en la piel como como se hace con el ganado para profesar al mundo la autoridad que se tiene sobre el benefactor.

A pesar de tener toda la confianza del mundo, la conversación mientras buscaba la salida más cercana a la via expresa, era nerviosa y superficial sobre carrera y relaciones sociales. Estaba contenta con su vida, tenía todo lo que quería y más. Esa ambivalencia de mujer segura y tierna es tentadora.

Paramos en un semáforo, mientras ella hablaba sin parar como loro tartamudo, bajé la mirada hacia aquel cuerpo que tantas veces devoré con hambre famélica. No ha cambiado nada, de ser posible incluso, está más apetecible. Y empecé a sentir hambre.