Y un buen dia, me di cuenta. O mejor dicho, confirmé algo que siempre se me cruzaba por la cabeza, desde que era muy renacuajo, pero no le prestaba
importancia porque “que voy a hacer, la vida
es asi”. Pensaba que uno vivía como podía, pero no se podía vivir como
se queria. Que limitado.
Siempre me habia incomodado la
figura de la autoridad. La mayoría de las personas no se hacen mayores
problemas y cumplen órdenes de muy buena gana, aunque vengan en forma de dardos envenenados, como el buen dobby, el elfo
doméstico que quedó liberado cuando su dueño le regaló, sin
saber, una media sucia.
Yo veo a las personas
contentas, siguiendo el camino que deben seguir porque así alguien lo ha
escrito en unas reglas que nadie ha leído en un libro que nadie sabe donde
está.