domingo, 27 de enero de 2019

Cuando dominas la pasión

Cuando pasé a recogerla, estaba esperándome sentada en la silla del guardian de la casa en la que se estaba quedando. La falda corta hacía que se le vieran las piernas cruzadas bien bronceadas, firmes y duras como siempre. La sensualidad femenina es innata en ella, a tal punto que el roble más firme se puede tambalear como un débil helecho.

Cuando subió al carro, nos miramos sonriendo un rato sin decir nada, como escudriñando aquello que por mucho tiempo que haya pasado, sabes que en parte sigue siendo tuyo. Esa complicidad de tantas aventuras inocentes y perversas marcadas en la piel como como se hace con el ganado para profesar al mundo la autoridad que se tiene sobre el benefactor.

A pesar de tener toda la confianza del mundo, la conversación mientras buscaba la salida más cercana a la via expresa, era nerviosa y superficial sobre carrera y relaciones sociales. Estaba contenta con su vida, tenía todo lo que quería y más. Esa ambivalencia de mujer segura y tierna es tentadora.

Paramos en un semáforo, mientras ella hablaba sin parar como loro tartamudo, bajé la mirada hacia aquel cuerpo que tantas veces devoré con hambre famélica. No ha cambiado nada, de ser posible incluso, está más apetecible. Y empecé a sentir hambre.

domingo, 20 de enero de 2019

Yo corro, tu corres, vosotros correis, ellos corren

Hace medio año corría 85 kms por semana, casi sin notarlo por la costumbre. La gente me decía que andaba muy flacote, pero yo no lo veía. Me sentía bien. Nunca me pesaba, hasta que un día divisé una balanza distraída y decidido fui corriendo a atacarla. 

 Su respuesta fue un gancho en pleno cacharro, me dio insultantes 68 kilos, peso pluma.

 Fue tal la impresión, que dejé de correr 1 mes, y empecé a alimentarme como caballo. En ese mes comía un panetón por semana y alrededor de 3 panes, un plátano, un huevo, media piña y un café de desayuno. Después de ese mes me volví a pesar y estaba en 75.

Claramente se había acabado el recreo y volví a las pistas y le bajé a los panes en el desayuno. Extraño aun mi panetón semanal.

Los domingos toca fondo. Antes hacia entre 20 y 25 kms pero ahora sólo hago 18. Para no desintegrarme y además el sol quema duro. Dicho sea de paso, no me levanto a las 6 am del domingo para correr. Salgo cuando me levanto, dependiendo de la noche anterior.

Muchas veces he salido con facunda resaca que se me quita toda en km 7 pero como Luke Skywalker, cuya aliada poderosa es la fuerza,  vuelve risueñamente empoderada 1 hora después de haber terminado.

sábado, 12 de enero de 2019

2019: Un sereno, una venezolana, un loco y una platónica



Las personas somos seres de costumbres. Casi la totalidad de las cosas que hacemos estando conscientes las hacemos de forma inconsciente a través de hábitos.

Para no romper con esta nefasta realidad, el primer sábado del verano del 2019 lo pasé de la misma forma que el último sábado del verano 2018: sin estar en la playa.

La verdad es que me gusta la ciudad en verano, casi no hay carros por la calle. Había salido un sol poderoso que exhortaba tomarse una sino dos cervezas super heladas.

Entonces como todo Batman tiene su robin, le escribí “solazo, vente a mi casa para unas chelas”. Cayó sobre las 5 y nos sentamos en el balcón a refunfuñar por estar en lima y no en Máncora.

Además del reggaetón, nuestro entretenimiento era ver como el sereno daba vueltas y vueltas al parque. Se habrá dado unas 48 vueltas caminando al parque. En una de esas se apareció con una botella de gaseosa que no vimos de donde la sacó. Tal vez fue a la bodega que está a 6 cuadras para luego volver a su buena rutina de trompo mareado alrededor del parque.

Que aburrido debe ser ese trabajo, sin nada que hacer ni en que pensar. Cuando no hay situaciones que resolver el cerebro tiende a buscar algo de que preocuparse, porque necesita resolver situaciones, es uno de sus principales trabajos. Entonces al no tener nada en que pensar, se inventa historias y es cuando aparecen los “miedos fantasma”. Es decir, una mente ociosa se inventa problemas que no existen.

Al rato llegó el supervisor en moto. El sereno sacó su libreta y empezaron a conversar mientras el trompo la leía.  Creemos que le hacía el reporte de sus vueltas al parque : Primera vuelta, sin novedad, segunda vuelta sin novedad, tercera vuelta sin novedad, cuarta vuelta sin novedad, y asi hasta la número 48.

Sobre las 9 de la noche, y como 8 latas de cerveza y sendas visitas al baño,  escribimos a tutiplén, con obvia y ausente respuesta, salvo la de un loco amigo de la infancia que estamos seguros, oye voces, pero felizmente le dicen que haga de payaso o reniegue de todo. De ahi no sale.



Sobre las 10 nos subimos a la camioneta de robin y nos fuimos al bar del cual nos estamos volviendo caseritos. Es que hay una mesera linda. Como buena venezolana, es super amable, conversadora y risueña.  Hasta para decirte hola, te clava los ojazos verdes mientras te mete un uppercut con su sonrisa que te deja groggy. Y a mi me gusta el golpe, que le vamos a hacer. Es super delgadita, con un cuello fino y una voz angelical.

-Hola chicos, como están? - nos dice sonriendo mientras nosotros balbuceamos una respuesta similar, inmersos en una mezcla de cebada y sonrisa. Madre mia como está la chama.

Al rato llegó el loco. Estuvo filosofando sobre la primacía de nuestro placer urbano por sobre la autorrealización familiar, vamos que ni un cura nos hubiera echado tanta bronca.   En otro momento le hubiera hecho espejo para que dé cuenta que la influencia que ejercemos sobre él es tan fuerte, que lo hace estar pendiente de lo que no hacemos por haber perdido la libertad de sus antiguas máximas convicciones, ahora transformadas contra su esencia. Vamos lo que se llama envidia de posibilidad alterna. Pero estaba yo muy bebido y embelesado con la magia de miss Venezuela, que intentaba dejar de prestarle atención, pero es difícil.

Y es que cuando empieza a hablar, te jodiste porque no parará nunca. Seguro debe seguir hablando ahora mismo el muy pendejo, porque también habla solo, claro. Pero fuera de su intensidad, te hace reir. Incluso tiene un grupo de wasap sólo para el y su alterego.

Cuando decidimos que ya era hora de marchar, me acerco a miss caribe, y le recrimino, en buena manera, de la razón por la cual no me habia escrito.

 La vez pasada le pedí su numero y en acelerada respuesta, que me hace pensar que es su modus operandi, acostumbrada a este delicioso juego del toma y dame, me pidió el mio y dijo que me escribiría.  Y vamos, yo que cuestiono todo lo que veo y escucho, estaba ya como para creerle.

Su respuesta fue célebre, aun no entiendo como reuní tanta fuerza para no estallar en carcajadas en su mera pretty face.

-Es que se me perdió tu tarjeta – me dijo – no tienes otra?

- Si, tengo 700 más porque salen por millar – pensé.

- No, justo acabo de entregar la última - fue mi irónica respuesta.

-Ah entonces dame tu teléfono y te grabo – me dice.

Torpemente saco mi teléfono e intento buscar mi número, porque claro, no me lo sé. Fue cuando ella muy segura de si misma, me sacó el teléfono de la mano, entró rauda a mi guasap, entró a mi perfil, vio el número, lo apuntó en su teléfono y me mandó una carita, sonriente claro está. Luego me devolvió el celular. Todo en 4 segundos, denotando un entrenamiento envidiable durante 25 años.

-          - Perdona, me siento un poco ….

-          - Ebrio – me responde

-          - Nooo que va. Bueno si.

Me despedí con un delicado y confiado beso.

Camino de casa, mientras en mi cabeza sonaba la canción "I feel good" de James Brown, veo su foto de perfil. Estaba ella con un hombre y una niña, todos abrazados. Me había dicho que no tenia novio y al parecer, tiene esposo e hija, tal vez en Venezuela. Pero bueno, querrá echarme un polvo.


Al dia siguiente, su foto de perfil cambió a una en la que sale sola, mirando a la cámara con esos ojazos verdes y (claro que adivinaste) una gran y hermosa sonrisa.

Le iba a escribir, pero en eso me llegó la respuesta de una platónica. No llega a ser amor, pero si platónica, que me hace temblar cuando me mira. Y es platónica por una razón que no me queda muy clara o en mi característica rebeldía, me niego a entender.

Y estuvimos hablando toda la semana, por lo que me olvidé de miss Venezuela.

Tal vez con el riesgo que la omisión de interés por mi parte, haya mojado la llama de la oportunidad. Que a miss Venezuela no le faltará galifardos que se rindan a ella.

La verdad me da igual, es que la platónica es lo que es.

Siempre quiero lo que no puedo tener. Aunque al final siempre lo obtengo, no es en la forma en que quisiera. Y ya van varias.

Me acaba de llegar un mensaje de la platónica.

Uy!


jueves, 14 de enero de 2016

Su insatisfacción nos enseña el camino



A pesar de los constantes esfuerzos de su madre, no había forma que Mario consiga buenas notas en el colegio. Los profesores lo seguían de muy cerca, pues sabían que era distraído y que no le gustaba hacer los trabajos que le dejaban. Lo presionaban constantemente con la finalidad que el dia siguiente, por miedo a no saber la respuesta, llegara preparado.

Su madre lo obligaba a estudiar todas las tardes después de clase. Revisaba todas las anotaciones de los profesores y se aseguraba que Mario cumpla con lo que le dejaban. Ante tal presión, Mario que por aquella época tenía 14 años, cumplía con lo que le obligaban a hacer, aunque se aburría mucho y le interesaba tan poco, que normalmente su rendimiento era bastante mejorable. Peor le iba en los exámenes, que debido a la mala metodología escolar, sólo servían para regular la memoria.  Recitar de memoria las fechas, ríos, nombres y demás, no era lo suyo.

A él le gustaba pasar tiempo con sus amigos, conversar, jugar y reir.  Por esta razón le encantaban las redes sociales. Cuando su madre bajaba la guardia, entraba a conversar con ellos y a enterarse de la vida de cuanto ser interesante pudiera encontrar.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El subestimado y malinterpretado poder del no


Este se trata sobre una chica a la que le gustaba tener muchos amigos y planes por hacer. Era muy coqueta y preocupada por su imagen, trataba de ir como princesita a todos lados proyectando una sensación de perfección desde el primer pelo, hasta la última palabra gentil, cordial y altruista que expresaba.  Le gustaba llevarse bien con toda la gente y se esforzaba por ello.

Sin embargo, a pesar de parecer una contradicción, le era difícil iniciar nuevas relaciones de confianza. Tenía muchos amigos pero estos habían sido procesados con el tiempo, cuando se aseguraba que la confianza que le demostraban era real. Hasta que ese punto llegaba, le costaba abrirse, se le hacía difícil romper el hielo. Pero cuando esto sucedía, se volvía muy extrovertida.

Para lograr aumentar su velocidad en crear vínculos sociales, estaba siempre dispuesta. Tenía la necesidad de quedar bien con todos, necesitaba caer bien. Lo normal era que cuando recibía un ofrecimiento o demanda, su respuesta por defecto era de complacencia hacia el ofertante para evitar un mal recibimiento de su negativa por parte del espontáneo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

El taxi


El otro dia se me pegaron las sabanas. Tenia que haberme levantado a las 7:15, para salir de casa sobre las 7:50 y llegar a una reunión a las 8:30 de la mañana. Pero eran las 7:35 y recién me levantaba de la cama.

Tengo la costumbre de poner el despertador 15 minutos antes de la hora real a la que me debo levantar, sólo para decir “5 minutos más” por 3 veces. Pero esta vez olvidé poner el despertador 15 minutos antes de lo normal. Así que sonó a la misma hora de siempre y entre sueños hice lo de todos los días, aplazarlo 5 minutos.

Cuando entré en razón me di cuenta de la situación. Encima tenia que afeitarme, algo que me toma entre 5 y 10 minutos, asi que iba muy mal de tiempo. Me levanté de sopetón y me afeité como pude, dejando algo crecida la parte del bigote que más cerca está a la nariz, me metí a la ducha con los residuos de espuma de afeitar en la cara y mojé todo el baño por hacerlo rápido. Me cambié, cogí mis cosas y salí.

lunes, 2 de noviembre de 2015

El mapa de la realidad

En España está muy instaurada la costumbre de tomar café. Para reunirse a charrar y cotillear (entiéndase conversar y chismosear), ir a tomar café es la excusa perfecta. Será inevitable caminar por la calle,  sin importar la hora ni el dia, sin ver a alguien tomado alguna de los 15 formas distintas en las que sirven café en todos los bares, definiendo como bar a un restaurante pequeño donde se puede ir a desayunar, almorzar o comer y también para tomarse algo con o sin alcohol.  No llega a ser un restaurante, por tamaño del local y precio.

El otro dia, saliendo de la maestria nos fuimos a tomar café con algunos amigos. Es muy interesante como en una maestria se juntan personas de distintos lugares y comparten parte de la cultura de cada uno, dando cuenta de las costumbres que se tienen o simplemente de las diferentes acepciones geográficas que tienen ciertas palabras.