martes, 4 de agosto de 2015

Un dia ideal

Hace algunos días se puso de manifiesto un estudio de la Universidad Estatal de San Francisco, en el cual se determinó que la clave para una vida feliz son las experiencias que generen buenos recuerdos, antes que la compra compulsiva de cosas materiales.

Dicho estudio concluyó algo que ya hemos resaltado en este blog, que la emoción por adquirir cosas materiales desaparece al poco tiempo, mientras que las experiencias se quedan con nosotros para siempre en forma de recuerdos.

Se sabe, a base de encuestas, que tendemos de manera progresiva a devaluar las cosas materiales casi al instante posterior de haber sido adquiridas, tanto así que en poco tiempo dejarán de tener valor para nosotros. Una vez que nos adaptamos al objeto adquirido, deja de tener valor y empieza a tener un deber, una obligación con nosotros hasta que llega el momento en que nos aburrimos de ellas. 

jueves, 9 de julio de 2015

La triste historia de un pecho frio llamado Lionel

Cuando tenía 16 años no lo conocía nadie, sólo su mamá y la señora de los helados. Ya jugaba en el Barcelona y la Federación Española lo quería para su selección así que le hicieron la propuesta. Él la rechazó. Quería jugar con su país, sin tener la certeza de que algún dia lo llamarían y con el riesgo que España retire su oferta en el futuro, con lo cual se quedaría sin jugar en una selección. Asumió un riesgo que la mayoría de los que lo critican nunca ha asumido.

Si Messi se iba con España, a la fecha habría ganado lo mismo en el Barcelona y además sería multicampeón de selecciones: campeón del Mundo 2010, de 2 Eurocopas y nunca sabremos  donde hubiese llegado España en Brasil 2014 si Messi jugaba con ellos.  Pero igual se le criticaría de oportunista y de traicionar a su país, o de cualquier cosa, porque es natural en el ser humano querer bajarse al mejor, al que sobresale, porque eso es más fácil que intentar escalar hasta donde está él. Por envidia e incapacidad de superación, se tiende a odiar al que le va bien.

viernes, 19 de junio de 2015

El ladino susurro del alma trémula


Fabiana habia estudiado en uno de los mejores colegios de Lima.  Dirigido por una congregación de monjas, este colegio sólo para mujeres,  estaba ubicado en una de las mejores zonas residenciales de la capital.  De familia acomodada, Fabiana gozaba además, de aquella popularidad de chica atractiva y simpática, que las mujeres quieren copiar y los hombres conquistar. Pasó por una de las universidades más caras y de prestigio de Lima, en la que su popularidad fue diluyendo poco a poco, conforme llegaban sus últimos exámenes universitarios.

Consiguió un puesto en una empresa rankeada en GreatPlaceToWork, en la cual su carisma le generó un vertiginoso ascenso.  Era guapa, agradable, joven y feliz. Tenia un buen trabajo y justo acababa de lograrse un novio de película, de esos que siempre usan la camisa dentro del pantalón, con la chompa sobre los hombros con amarre de mangas delantero y pocas veces decía lisurotas.

miércoles, 3 de junio de 2015

La productividad laboral es tarea de todos

La tendencia en los últimos años, era medir la productividad laboral según las horas que se pasaba en la oficina. Quien no se quedaba hasta “tarde”, era percibido como desleal a la empresa e inclusive mal trabajador.  

La tendencia está empezando a cambiar, y digo empezando porque sabemos que este país no es progresista y por el contrario es renuente los cambios y por ello es complicado aplicar un ajuste de mentalidad, por lo que normalmente nos cuesta años aceptar las nuevas tendencias y necesidades sociales (fíjese usted señor lector en nuestro congreso, en temas tan importantes y actuales como la unión civil y el aborto por embarazo forzado).

Ahora mismo la tendencia pasa por medir la productividad según resultados y no según medios o formas. Y se entiende que para llegar a altos grados de productividad, se tiene que equilibrar la vida laboral con la personal. La nonagenaria idea de que se es más productivo mientras más horas en la oficina se pase, está empezando a desaparecer. Incluso hay empresas en países europeos, que a determinada hora cortan la electricidad para enviar a casa a los workaholics. Imagina que en tu trabajo te envían un correo a las 5 pm indicándote que a las 5:30 pm van a cortar la corriente, asi que mejor apaga y chau.

miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Todo se puede? a ver muerdete el codo positivo de ....

Me encanta el Twitter, es divertido e informativo. Muchas veces me entero de las noticias  por Twitter antes que por las webs de los periódicos. Navegando el otro dia en Twitter vi un gráfico con la frase que titula este post, mediante la cual alguien bromeaba tratando de desalentar a las personas que intentan empujar sus motivos y elevar su energía con la mentalidad positiva.

“Todo se puede? A ver muérdete el codo, positivo de mierda, jajajaja” decía el mensaje. Yo  entiendo que es una broma, pero lo que no entiendo son las ganas de quitarle la ilusión a la gente de que hay posibilidades de lograr cosas que nunca antes se han logrado. Parece que alguien enfocó su mejor energía en pretender determinar que no todo está dentro de nuestras posibilidades. Y los mensajes negativos (o positivos) por más broma que sean, se enquistan en el subconsciente.

Esta frase grafica el poder del negativismo, que ha llegado a contaminarnos a tal punto que hay personas buscando situaciones hilarantes como esta para desbaratar la positiva afición de la mentalidad proactiva. Tratan de buscarle 3 pies al gato. Hay mucha gente que se esfuerza para proclamar la mentalidad negativa, derrotista y mediocre.

martes, 12 de mayo de 2015

Todo por un like


Los bebés lloran porque no saben hablar. Cuando tienen hambre, lloran, cuando tienen frio, lloran, cuando tienen calor, lloran, cuando se hacen también pueden llorar. Cuando les duele la panza, la cabeza o se resfrían también lloran. 

Tienen que llamar la atención de sus padres de alguna manera. Cuando un niño llora, la mamá o persona responsable tiene que ver que es lo que el niño les está tratando de decir.  Esta es la etapa en la cual las personas empiezan a darse cuenta que un chillido trae como respuesta un cariño, un apapacho, un engreimiento.  Empezamos a grabar en nuestra cabeza que nuestras necesidades afectivas las cubrimos llorando.

En la adolescencia, las necesidades afectivas se cubren con la aceptación social. Queremos que la gente nos acepte por ser guapos, graciosos, divertidos, rebeldes, deportistas, etc. Empezamos a buscar la aceptación de la sociedad con algún rasgo característico propio. Necesitamos que la gente nos admire por algo.  

miércoles, 22 de abril de 2015

David se convirtió en Goliat sin pasar por el gimnasio

Desde la época paleolítica las personas se han visto obligadas a utilizar la fuerza para lograr su superviviencia y consecuente evolución. Desde salir a cazar alimento, hasta entablar guerras  para esclarecer conflictos territoriales, adquisición de fuentes de energía o simplemente para calmar la agresividad del ego de ciertos personajes lamentables.

Estando en la época de la tecnología digital y con los avances a velocidad del rayo de los que afortunadamente somos testigos, las personas seguimos dependiendo de la fuerza para una mejor existencia. Sólo que la fuerza que necesitamos ya no es tanto física, ahora predomina la fuerza mental.